I.H.M. Desde el 17 enero hasta el 23 de febrero la galería Cámara Oscura acoge entre sus puertas una pequeña muestra de la obra de la fotógrafa americana Elena Dorfman, perteneciente a la serie “Fandomanía”, en la que retrata el famoso mundo del cosplay (del inglés “costume play”, juego de disfraces). Mediante esta práctica, iniciada en Japón y extendida al mundo entero después, cualquiera puede ser quien quiera ser, normalmente referido a personajes de manga, anime o videojuegos. Este es el punto que interesa a Dorfman, que describe el cosplay como un “lugar sin fronteras, impredecible y con un final siempre abierto”.

La autora retrata a todos sus modelos como únicos, pero, en cierto modo juzgándolos, haciéndolos parecer casi ridículos para ojos ajenos a la estética manga, degradándolos. Si bien es cierto que se trata de un mundo que roza la magia y la locura (en apariencia), hay mucho más detrás de esas personas, que puede además que no sean esos modelos.
Pero, dejando a un lado las reflexiones, se trata de una exposición interesante, a pesar de no contar con más de seis o siete fotografías, que pueden verse en la página web de la galería, además de un vídeo creado por la artista titulado “Costume Play”, en el que se pueden ver el resto de fotografías de la serie.