
I.H.M. El título original de la película, “La otra Bolena”, es mucho más significativo que la traducción que han hecho del mismo para la cartelera española, pues se refiere al punto clave sobre el que se sustenta toda la película: cuál de las dos hermanas será “la otra” en la puja por el amor de Enrique VIII (Eric Bana), rey de Inglaterra. Ana (Natalie Portman) y María (Scarlett Johansson) dan vida a ambas hermanas, aparentemente uña y carne, pero rivales en la conquista de Enrique VIII. En definitiva, una historia como otra cualquiera sobre intrigas palaciegas, ambición, odios, amoríos y venganzas.
A decir verdad, si los verdaderos protagonistas de la Historia fueran tan atractivos como Natalie Portman, Scarlett Johansson y Eric Bana, lo más posible es que todos fuésemos doctos en la materia, pero la realidad dista mucho de la ficción. Y dista mucho también en el interés y en la duración de los acontecimientos; porque, a mi modo de ver, el mayor defecto que tiene este film es que intenta contar tantas cosas en tan poco tiempo (suele pasar cuando se trata de adaptaciones literarias, en este caso de Philippa Gregory) que termina por no contar nada. Y al final el espectador termina por perder el interés, porque no sabes qué parte de lo que estás viendo es cierta o es falsa, en qué momento histórico te encuentras exactamente ni si realmente Ana Bolena era tan inteligente y astuta y su hermana tan tontorrona y transparente.
Y cuando acaba la proyección te quedas con la sensación de que has visto una película de sobremesa cualquiera de las que programan a diario en televisión, sólo que en pantalla grande y con actores famosos, pero tan mal aprovechados que no sabes ni porqué han decidido participar en una producción claramente destinada al olvido.